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La culpa tiene la culpa de todo

¡Hola de nuevo amigos!
Hoy estaba reflexionando acerca de la culpa, ya que una amiga me pidió hace unos días que escribiese algo sobre el tema. La verdad es que es un sentimiento que he experimentado muchísimas veces, de una forma descontrolada y que siempre al final se descubre como totalmente improductivo, enemigo de la realización de una vida plena.

La culpa consume nuestra energía, enturbia nuestra gracia y puede llegar aniquilar nuestra ternura. A cambio, nos obsequia con otras formas de sentir, que son sus primas hermanas: la ira, el resentimiento y el odio (odio a los demás y, lo que es peor, odio a nosotros mismos).

La culpa es un sentimiento negativo, un zulo lleno de zepos emocionales que nos atrapan y nos dañan irremediablemente. Nuestro tiempo es un tesoro que no podemos malgastar en sentirnos culpables o en culpar a los demás de nuestros problemas o fracasos. La vida nos obsequia con las adversidades cotidianas para que seamos valientes y progresemos, evolucionemos, crezcamos con alegría. Por favor, no te instales en la culpa, es uno de los sentimientos más cobardes e indignos que he conocido.

Y si te preguntas: ¿Para qué sirve culpar? Por mi parte, no se me ocurre ninguna respuesta positiva. ¿Nos ayuda la culpa a desarrollarnos? Para mí es precisamente lo contrario, la culpa suele ser "la culpable" de nuestro subdesarrollo personal y del de nuestras relaciones con los demás.

Otra pregunta: ¿Te reconforta la culpa? O quizás ¿Es la culpa la que te refugia en un ser que dista mucho de la persona en que deseas convertirte algún día?

Y por último: ¿No te parece que la culpa te paraliza? Personalmente, siempre que la he experimentado me he perdido en un mar de dudas, inseguridades, tristeza y miedo y nunca me ha servido para solucionar mis problemas, para avanzar, para ponerme en acción.

Por lo tanto, puedo declarar y declaro que LA CULPA TIENE LA CULPA DE TODO y es un "sentimiento-desecho" que debemos eliminar de nuestra alma para limpiarla y volver a creer en nosotros mismos y en los demás. La culpa no sirve para nada, ES UN SENTIMIENTO INVÁLIDO que nos aleja de nuestros sueños y nos roba nuestra luz personal.
Amigo, amiga, elimina de tu vida a la culpable de todo, borra de tu existencia la culpa.
Un fuerte abrazo.
Algunas citas, como es habitual...
"Cuando la culpa es de todos, la culpa no es de nadie" (Concepción
Arenal)
" Las injurias son las razones de los que tienen culpa" (J.J.
Rousseau)
"A la culpa, sigue la disculpa"
"El que esté libre de culpa que tire la primera piedra" (Biblia)
"A grave culpa, suave comprensión"
"De 90 enfermedades, 50 las produce la culpa y 40 la ignorancia"

Cultivando el alma a través de los mandalas

"Mandala" es un término de origen sánscrito. Son diagramas o representaciones gráficas simbólicas y complejas, generalmente polícromas, utilizadas en el budismo y en el hinduismo como representación del universo.
Respecto a la estructura del mandala, el centro del universo se dibuja como un círculo inscrito en una forma cuadrada. A partir de los ejes cardinales, se crean diferentes sectores o partes internas. Su forma concéntrica evoca la idea de perfección, por la equidistancia con respecto a un centro, el del universo (interior y exterior al individuo).

Diversas culturas y civilizaciones han representado mediante infinitos tipos de mandalas las fuerzas que rigen el universo, el ciclo de la vida y han constituido para sus miembros un recurso accesible de apoyo para el desarrollo de la meditación. Mediante el coloreo y dibujo de mandalas, podemos ir entrenando a nuestra mente para conectar con nuestro centro (lo que llamamos alma o esencia personal). Mientras disfrutamos dibujando o pintando, la técnica mandálica nos permite canalizar nuestra energía personal hacia nuestro centro, creando un espacio de introspección en el que viajar a nuestro interior, donde todo fluye y aflora "sin pensar", sólo "sintiendo la energía universal" que conecta con nosotros.

La creación de un mandala debe realizarse en calma, con el corazón abierto a recibir lo que el proceso generará. Y el resultado de dicho proceso tendrá causa y efecto en nuestra mayor o menor predisposición al feedback de nuestro centro que, conectado con la energía universal, nos devolverá nuevos conocimientos, nuevas emociones, nuevas revelaciones con las que podremos seguir creciendo y evolucionando.

Podemos utilizar los mandalas en procesos evolutivos generales (etapas de cambios importantes de nuestra vida) o bien usarlos como medio para la resolución de conflictos o problemas más puntuales y concretos que requieran alto grado de reflexión previa por nuestra parte.

El resultado que supone la práctica de la meditación mandálica para nuestro desarrollo personal surge del espacio personal interior conscientemente abierto a través de la creación de un mandala, que constituye el canal directo y transparente a nuestra esencia natural o alma. El "ser más profundo" se manifiesta y aflora en un proceso que es casi mágico y extremadamente íntimo.

El mandala recibe nuestra energía y nos devuelve una energía "renovada" con la incorporación de nuevo conocimiento que estaba esperando ser descubierto. Dicho conocimiento está en todos nosotros, como infinitesimal parte del "todo" (el universo) pero no nos será revelado hasta que estemos "preparados" para recibirlo. La preparación para recibir no es compleja y consiste básicamente en estar comprometidos a crecer y evolucionar, abiertos a conocer nuevas realidades, dispuestos a recibir el feedback de nuestra alma, que es la portavoz de la energía universal.

Mientras dibujamos y coloreamos, dejamos la mente en blanco, "fluimos" y fruto del proceso creativo-meditativo nace el mandala, como representación material del nuevo conocimiento recibido. Un bonito ejercicio complementario es anotar detrás del mandala la situación o contexto en que éste ha sido creado, así como los resultados del proceso (nuevos conocimientos o emociones) que hemos obtenido. A continuación, para seguir creciendo, está muy bien diseñar un sencillo pero comprometido plan de acción personal que reformule nuestra realidad para cumplir con la "nueva misión vital" que el mandala nos ha transmitido.

Hasta aquí, mi pequeña contribución de hoy. Desde hace poquito que dibujo y pinto mandalas y es una actividad que me encanta. Me produce ilusión al iniciarlos, desarrollo de mi creatividad y bienestar durante el proceso y ricos beneficios espirituales e intelectuales los resultados que obtengo al finalizar.
Espero que, si os animáis a probarlo, os guste tanto como a mi.
Os dejo aquí un link interesante por si deseáis seguir explorando:
También tenéis un video sobre Mandalas en el espacio "Algunos videos para pensar" de este blog.
Un fuerte abrazo.