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La "Diferencia Personal" sobre la Unanimidad

Me gusta soñar con un mundo libre, en el que todos dejamos volar nuestra imaginación para sacar lo mejor de nosotros mismos, aportando gran riqueza de ideas y nuevas formas de hacer. Un mundo en el que están prohibidos los estereotipos oprimentes que nos llenan de miedos y paralizan el desarrollo de nuestro ser. Un mundo en el que se premia la diferencia, en el que se incentiva la creatividad como motor de cambios que generan valor positivo para todos. Un mundo en el que las personas sonríen porque están alineadas con su propósito o vocación. La libertad de expresión es su bandera y la alegría de vivir su himno, cantado al unísono por todos.

No entraremos ahora en si la utopía de ese mundo tiene o no sentido, mi intención con este post es poner de manifiesto que, el mundo que soñamos cada uno de nosotros podemos reproducirlo en nuestro propio mundo interior, haciendo de la libertad de expresión nuestra bandera (siempre con respeto, asertividad y otros recursos que nos ayudan a convivir mejor) y de la alegría de vivir el himno que cantamos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. En nuestro mundo interior mandamos nosotros y podemos desterrar los terribles estereotipos que nos pretenden "hacer pasar por el aro".

A cada paso que doy, me reafirmo más en la idea de que soy la exclusiva responsable de mi felicidad y que para ello, la Vida me ha entregado un regalo que hasta hace muy poco no había apreciado en toda su amplitud: soy la dueña de mi destino y este poder personal me otorga "carta blanca" para perseguir mis sueños al más alto nivel.

Habiendo tomado conciencia de ello, día a día me esfuerzo por autodeterminarme, en contraposición a la unanimidad que pretenden algunas normas sociales que para mí, hoy, carecen de sentido y me provocan problemas éticos con los que no deseo seguir viviendo. Poco a poco, voy marcando la diferencia, MI DIFERENCIA, que al fin y al cabo es la única forma en que mi ser, mi esencia personal, puede manifestarse libremente y aportar el mejor de los valores a todo lo que me rodea.

La "diferencia personal" (como la he bautizado) es nuestra marca, la forma con que aparecemos ante el mundo, nuestra seña más profunda de identidad... Hay demasiadas diferencias increiblemente interesantes sofocadas por una unanimidad aburrida y oprimente. Por ello, te animo a que, desde ya, empieces a marcar TU DIFERENCIA PERSONAL, coherente con los valores que deseas desarrollar en tu vida, sean "aptos" o no desde el prisma de la unanimidad de todos los estereotipos que generalmente dominan nuestro destino.

A tal fin, intenta leer cosas que la gente no lee, visitar lugares que la gente no visita, hacer cosas que la gente no hace... La "gente" no es más que la "unanimidad" que no digo que sea mejor o peor pero no eres TU. Potencia tus inquietudes, deja que aflore tu creatividad siempre que puedas, piensa en TU MUNDO IDEAL, descríbelo interiormente y empieza, paso a paso, a sacarlo al exterior, primero con una pequeña acción "transgresora" y después de varias como esa, cuando ya estés completamente alineado, atrévete a SER TU, a mostrarte diferente ante una unanimidad que está integrada por un montón de diferencias que, gracias a tu ejemplo, probablemente saldrán a cantar el himno de la alegría de vivir con la tuya.

Un abrazo y feliz día!

¿Cómo te relacionas con el dinero?


El contenido del post de hoy versa sobre un tema sobre el que he reflexionado durante mucho tiempo: la relación que tenemos las personas con el dinero y cómo la misma puede constituir una limitación a nuestro desarrollo personal y a la consecución de nuestros sueños. Y escribo precisamente hoy porque esta tarde he asistido a una charla en donde el ponente ha expuesto varias de las conclusiones a las que he llegado en este tiempo de búsqueda de respuestas y me ha parecido interesante compartir con vosotros las conclusiones a las que he llegado.


Siempre he pensado que los planes oficiales de educación (primaria, secundaria, universitaria ¡e incluso de postgrado!) no contemplan sesiones formativas para enseñarnos a relacionarnos con nuestro dinero de una forma sana y eficiente. En este ámbito, la educación convencional tiene una enorme laguna y más nos vale empezar a llenarla porque en la mayoría de personas constituye una de las causas principales (si no la más importante) de infelicidad y falta de libertad personal. Piensa en qué información útil tienes sobre tu dinero y si sabes cómo funciona. No te preocupes, una respuesta negativa es la más común.


Estamos en un mundo globalizado, muy tecnológico, que va a una velocidad de vértigo, en donde la adaptación al cambio es fundamental. ¿Y qué hacemos nosotros para adaptarnos? En la mayoría de casos, NADA. Seguimos estudiando la Reconquista como si nuestra vida nos fuera en ello y, en cambio, no distinguimos entre lo que es una inversión y lo que es una apuesta (lo que hace la mayoría de la gente "jugando" en la Bolsa, por ejemplo). Necesitamos urgentemente nuevas herramientas que nos sirvan para sobrevivir en este nuevo mundo, desconocido para muchos y sólo dominado por unos pocos.


Una de las preguntas fundamentales que nos deberíamos hacer en relación a nuestro dinero es: Para qué queremos ganar más? ¿Para qué deseamos ahorrar? ¿Por qué "invertimos" (jugamos a apostar...) en un valor y no en otro? ¿Tenemos claro qué significa tener una hipoteca? ¿Es rentable nuestra política económica personal o si nos preguntan, no tenemos ni idea de lo que estamos haciendo y sus consecuencias? Y pasando ya a un plano más general, ¿podemos decir que nuestro dinero es un "dinero virtuoso"? Deberíamos tomar conciencia, aunque sea sólo para tener la oportunidad de elegir, sobre conceptos como el consumo responsable y la banca ética, por poner dos ejemplos.


Probablemente si te haces estas preguntas, tu respuesta será que, como la mayoría de los mortales, te hallas perdido en una sociedad capitalista sin freno que no sabe a dónde va, ni para qué va, ni siquiera con quién va... Y tú, en medio de todo este caos, cuando te propones ahorrar o invertir (y también gastar) en una vivienda de propiedad, ¿sabes para qué realmente lo estás haciendo?, ¿has valorado todas las alternativas que tienes al alcance de tu mano y sus costes de oportunidad (a lo que renuncias por elegir lo que tienes hoy y no otras opciones)? ¿A qué te conduce tu actual actitud de gasto, ahorro, inversión e incluso trabajo por cuenta ajena? ¿Te sientes bien con tu actual situación económica o te sientes "atrapado"?


En este primer post sobre nuestra relación con el dinero sólo deseo poner sobre la mesa la oportunidad de reflexionar acerca de nuestra relación actual con nuestras finanzas personales, que pensemos en si hemos fijado alguna vez la finalidad de nuestras acciones económicas y patrimoniales, las cuales deberían ser coherentes con nuestro sistema de valores y nuestra lista de sueños personales. Muy probablemente, cuando hayas realizado tal diagnóstico, descubrirás que estás trabajando para una empresa con la que no compartes valores fundamentales para ti, o bien tienes un negocio que no te gusta nada, o quizás gastes todo lo que ganas en necesidades supérfluas de alta combustión emocional.

Propongo en esta primera exposición que desarrollemos una "mentalidad económica". Debemos tener nuestro particular sistema de valores sobre el dinero y actuar en consecuencia para, después de un proceso de optimización de nuestras finanzas y un alto grado de compromiso en realizar algunos cambios en nuestra vida, CONSEGUIR UNA RELACIÓN FELIZ CON EL DINERO, la cual se basa en creencias potenciadoras de la prosperidad. Debemos conseguir que EL DINERO TRABAJE PARA NOSOTROS y no nosotros para él.


En la próxima entrega, os cuento más. Hasta entonces, os animo a que os autodiagnostiquéis para saber dónde estáis y que soñéis dónde os gustaría estar.


Un abrazo.
"Bienaventurado el que tiene talento y dinero, porque utilizará bien éste último" (Menandro)
"Con el dinero a menudo sucede lo mismo que con el papel higiénico" (Upton Sinclair)
"Dinero: un buen siervo pero un mal amo" (Alexandre Dumas -hijo-)
"El secreto de mi éxito está en vender como si estuviera en quiebra, pagando como si me sobrara el dinero" (Henry Ford)
"Era tan pobre que no tenía más que dinero" (Joaquín Ramón Martínez)

Cena de viejos amigos, recuerdos y presentes


Acabo de llegar a casa, después de disfrutar de una animada y energizante cena de viejos amigos. La mayoría de nosotros nos conocimos con 4 añitos de edad y pasamos juntos toda nuestra infancia y parte de la adolescencia en el colegio. Compartíamos clases y juegos en el recreo. Lo que más me gustaba era "la hora del comedor" en la que los niños que teníamos mamás y papás trabajando, nos quedábamos a comer en la escuela y disfrutábamos de casi tres horas adicionales de recreo diario. Esos fueron tiempos muy felices para mi (y creo que para la mayoría de mis amigos) y fue en esa época en donde empezamos a aprender las reglas de socialización, a ocupar nuestros primeros "roles" dentro del grupo y a establecer las primeras "relaciones" de nuestra vida.


Esta noche, después de más de 30 años, muchas cosas han cambiado en nuestras vidas. Algunos están casados, tienen hijos, un trabajo estable. Son personas "adultas responsables y con una vida como Dios manda". Otros, como yo, siguen buscando su lugar en el mundo, sin conformarse a vivir el presente conforme a normas externas o estereotipos que no van con ellos. No hemos tenido tanta suerte y nuestro corazón y mente nos llevan inevitablemente por otros derroteros...


Unos y los otros no parecen ser más o menos felices en función de su situación diferente ("normal para la edad" vs. "en búsqueda constante"). Parece ser que la vida ofrece las mismas oportunidades de éxito y de fracaso, de alegría y de pena, de plenitud o vacío interior a aquellos que llevan una vida conforme a lo que se esperaba de ellos como a aquellos que han decidido romper con las normas y explorar nuevos caminos en busca de su propio lugar y forma de estar en el mundo...


No obstante, cuando escuchaba a mis amigos que son padres, he reparado en que buena parte de su conversación se centraba en la vida de otra persona, la de sus hijos, y en algún momento alguien ha hecho alusión al "egoísmo de algunas personas que no tienen hijos por no perder su libertad". Esta afirmación me ha perdido en mis pensamientos durante unos minutos y en mi fuero interno, he concluido que no estoy en absoluto de acuerdo. Creo que los que todavía no hemos decidido traer a otra personita al mundo tenemos diversas razones (todas tan lícitas como las que movieron a los padres a procrear) para no haber sido padres todavía. En mi caso concreto, ¿cómo voy a perder mi libertad individual si todavía sigo luchando para ganarla? ¿cómo voy a plantearme cuidar de alguien más si todavía estoy aprendiendo a cuidar de mi propia vida?


Del pensamiento anterior he vuelto a aterrizar en el abominable mundo de los estereotipos y me he vuelto a sentir incómoda al pensar que en la mente de alguno de mis amigos podía estar hirviendo un sentimiento de compasión hacia mi por ser una chica en la mitad de sus treinta, sin pareja y sin hijos todavía (porque según han dicho también, "los hijos se han de tener cuando eres joven"). Pero instantes más tarde he recordado la suerte que tengo de estar como estoy, libre para decidir sobre mi propio destino, sin más ataduras que mi voluntad y mis sentimientos. Y para nada me siento egoísta por no decidir todavía (no sé si lo haré algún día) ser madre. Tengo derecho a ser feliz aún siendo una persona adulta independiente y sin compromisos familiares.


Mi inquietud intelectual, mi carácter curioso, mi ambición por conocer el mundo, mi gusto por las nuevas experiencias... Todos estos aspectos son los que me han llevado a esta situación, soy consciente que la misma cada vez es más escogida y que mis decisiones son coherentes con mis sueños y mi escala de valores. Y con estos pensamientos, siento que cada día recupero una parcela más de mi poder personal, desde el cual, puedo reflexionar, crear, compartir con los demás mi existencia y el proceso de crecimiento que estoy experimentando. Todavía no estoy preparada para nada más y me autorizo a negar que sea "rara" por desear vivencias que "no estaban programadas para mi".


La vita e bella y debemos dar las gracias por ser conscientes del potencial personal que tenemos si sabemos aprovechar las infinitas ventanas de oportunidad que se nos plantean cada día. Una oportunidad es decidir ser madre. Pero existen otras muchas a explorar que, escogiendo la primera, se convierten en costes de oportunidad que hoy no estoy todavía dispuesta a asumir.


Los recuerdos que han contado mis amigos me han llenado el corazón. Los presentes que han compartido han sido eso, presentes (regalos) para mí que, de nuevo, me han demostrado que estoy en el buen camino, el camino de la libertad de elección individual.


Hasta pronto.

Siempre hay tres opciones o más...


Un viejo dicho popular reza: "Una opción, no es una opción. Dos opciones, pueden ser un dilema. Tres opciones o más nos aportan la libertad de elegir sin traumas".

Hace algún tiempo, cuando estaba a punto de ver la luz después de una pequeña crisis existencial, descubrí la utilidad de buscar otras opciones, además de las obvias. Después de consultar a mi almohada noche sí, noche también, sobre las dos opciones que me habían tenido martilleándome la mente durante casi un mes, me di cuenta de que no estaba siendo inteligente y mi estrategia de reducción al "blanco o negro", al "si o no" o al "doble o nada", no me estaba ayudando.

En esta vida, nada es absoluto. Siempre hay otras opciones y ¡es nuestra responsabilidad buscarlas! Además, es un proceso intelectual y vital muy motivante, ya que nos obliga a pensar desde otras perspectivas y poniendo en cuestión principios y criterios de decisión que no siempre son los más acertados.

La libertad que nos aporta la posibilidad de elegir entre diversas opciones, nos hace volar, soñar, viajar a aquel lugar en donde podemos pensar y elegir como si nada nos atara de pies y manos (ya que esta sensación es la que frecuentemente nos limita para seguir creciendo como personas).

Yo sigo soñando mi camino y esforzándome en la búsqueda, poco a poco van apareciendo opciones muy interesantes, que antes estaban escondidas detrás de mi miedo. Esas nuevas opciones no siempre llevan a una realidad mejor pero, sólo por el simple hecho de valorarlas, me hacen crecer personal e intelectualmente.

Te animo a iniciar este tipo de proceso de búsqueda ya que, aunque corren malos tiempos para los soñadores, todavía quedamos muchos que nos resistimos a que nuestra vida y nuestro destino se reduzca a las dos caras de una moneda. La vida es mucho más, el mundo es grande y las posibilidades de cambio infinitas. Sólo tenemos que atrevernos a autorizarnos a ser un poco más felices.

Como dijo Víctor Frankl:
" Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: la última de las libertades humanas, la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias para decidir su propio camino"