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Si del cielo caen limones, aprende a hacer limonada


Veranito, sol, calor, muuuuuuuuuuuuuucho calor... amor, sexo, rock n'roll.... En esta época del año es casi obligado pasarlo bien, sentirse más vivo que nunca y disfrutar de cada momento. Spots publicitarios que te transportan a lugares de ensueño, bebidas refrescantes y mágicas que te hacen más fashion, más guapo, más guay... Chicas y chicos de infarto que no sabes dónde se esconden por las calles... Y las vacaciones, las deseadas y largamente esperadas vacaciones, planeadas o no, en compañía o a solas, un espacio vital para hacer lo que nos venga en gana...

Pues me resulta muy curioso que justo en este marco incomparable para el disfrute, la diversión y el relax son muchos ya con los que he mantenido conversaciones profundas y en ocasiones, un tanto deprimentes... Y es que el tiempo libre es lo que tiene, que tenemos que convivir más con nosotros mismos y con los demás, que no hay excusas para posponer aquellos temas que durante el año nos rondan por la cabeza y mantenemos en el más absoluto ostracismo mental y emocional. Es en estos tiempos de menor actividad en cuándo vuelven con más fuerza y del cielo empiezan a caer sobre nuestras cabecitas amargos limones que nos devuelven a la realidad, pero a la de verdad, a nuestra vida tal cual es, sin excusas ni escondites a dónde escapar.

Y es entonces cuando nos enfrentamos a una paradoja vital que nos angustia: se supone que deberíamos estar contentos, alegres, disfrutando y lo único que podemos hacer es sucumbir a esos limones "asesinos" que nos bombardean día si, día también, con las preguntas del millón:

- ¿Soy realmente feliz?
- ¿Cuándo elegí la vida que llevo?
- ¿Amo a mi pareja o nos hemos acomodado?
-¿Me ama ella a mí?
- ¿Por qué sigo trabajando en algo que no me apasiona?
....

Un limón, medio limón, dos limones, medio limón, tres limones, medio limón... Y así, vamos tirando, vamos sumando derrotas y esquivando ahora uno y recibiendo el impacto brutal de otro más allá... En fin, un asco de verano... un asco de tiempo libre para el disfrute.

La buena noticia de todo esto es que la solución a la lluvia de limones vitales que nos agobian la tenemos nosotros mismos, está en nuestro interior. Y es que en nuestra mano está hacer una refrescante y dulce limonada que nos revitalice y, de paso, podamos compartir con nuestros seres queridos. Algunos ya saben la receta muy bien y por eso el verano y el tiempo libre es lo que debería ser, un tiempo especial, un regalo anual para el disfrute personal. Otros estamos aprendiendo, no siempre sale en su punto pero como mínimo los limones caen en el cesto que toca, los exprimimos a tiempo y no nos sacan un ojo del porrazo. Por último, otros todavía se encuentran desorientados, magullados y aturdidos por una lluvia de limones que puede llegar a enterrarlos si alguien no los remueve a tiempo.
Moraleja: "Si del cielo caen limones, aprende a hacer limonada"

Y lo más importante, acuérdate de invitarme...

;)

Un fuerte y refrescante abrazo!

Elena

Recuperar nuestros pequeños grandes tesoros

Ayer observaba a una abuelita bailando alegremente con su nieta de seis años... Ambas seguían el ritmo de la música a su manera, una iba para un lado, la otra iba para otro... pero ambas parecían sonreír al unísono, una sonrisa de felicidad que me impactó de verdad.
La imagen descrita se quedó en mi mente por un buen rato y pensé en lo estimulante que resultaba ser niña, con todo aún por descubrir... Todo el mundo parecía abrirse a mi mirada, todos los caminos estaban aún por recorrer y por recibir todas las sorpresas que la vida me había preparado para los próximos años. Solía pensar (y por fortuna, aún lo pienso...) que viviría 100 años y que en todo ese tiempo podría hacer todo lo que quisiera... Y esa niña me recordó aquella estimulante situación infantil donde todo "se puede".

La abuelita, con mucho ya descubierto, me recordó a la mía, con la que he compartido largas conversaciones (últimamente, menos de las que me gustaría) y que me ha enseñado a apreciar los pequeños detalles de la vida cotidiana que, al final de la película, dice que se convierten en los grandes tesoros de la vida de una persona. Aquella abuelita, bailando alegremente con su nieta, transmitía el sosiego de una vida vivida que todavía tiene mucho camino por delante, aunque ese camino es ahora muy especial porque la experiencia seguramente le habrá enseñado que ese baile con su nietecita de 6 años es un gran tesoro y que como tal debe disfrutar al máximo...

Y yo, en medio de esos pensamientos, en menos de la mitad de mi vida, añoraba la inocencia estimulante de esa niña de 6 años que "todo lo puede", esa niña que dibujando en un trocito de servilleta soñaba con ser un hada, una bailarina y una princesa, ¡con su príncipe y gatito mágico y todo!. Y también envidiaba la experiencia y sabiduría de la abuelita, que sabe vivir el día a día con alegría, sosegada, sin más ambición que disfrutar de una vida feliz llena de pequeños detalles cotidianos junto a los suyos...

¿Por qué se nos olvida tan a menudo lo preciosa que es la vida cotidiana? ¿Por qué ocupamos nuestros días en soñar grandes cosas para una vida que pasa minuto a minuto por delante de nuestros ojos, mostrándonos grandes tesoros que, soñando en el futuro, dejamos escapar?

Amigos, me quiero acostumbrar a vivir la cotidianidad de forma intensa, deseo perder el hábito de planificarlo todo, necesito percibir que no dejo pasar los tesoros que la vida me regala cada día... Por ello, estas vacaciones voy a hablar más con mi abuelita, voy a relajarme sola con un baño terapéutico en el agua salada del mar, voy a estirarme en la cama a escuchar mis canciones favoritas... voy a recuperar un montón de pequeños tesoros e intentaré que cada día mi jornada sea más rica, no en aspectos materiales sino en los tesoros personales que realmente son los que me aportan mayor felicidad.

Un fuerte y cariñoso abrazo (tesoro número 1 de la semana = compartir todavía más con mis amigos)

¿Nunca es tarde para volver a empezar? Quizás sí pero yo sé que estoy en el buen camino


Hoy pensaba en el refrán: "nunca es tarde si la dicha es buena" y también en la frase popular: "Nunca es tarde para volver a empezar". Y me preguntaba: ¿Seguro?
En cada tropiezo o desilusión, nuestro corazoncito se va endureciendo y nuestro espíritu pierde un poco más de confianza y de inocencia. Ya sé que esas son barreras y miedos que vamos incorporando y que debemos aprender a superar pero lo que es indudable es que ya "nada será lo mismo" y "volver a empezar" haciendo "tabula rasa" no será posible.

Y no será posible porque mi corazón ya ha aprendido a protegerse de los males que ha sufrido y por tanto, yo nunca seré la misma para volver a iniciar el camino sin las barreras emocionales que me cercan.

Y me da muchísima pena porque me encanta recordar cuando cada mañana, mi vida era de color de rosa, ¡qué digo rosa!, era multicolor como el arco iris más precioso del mundo... Sonreía siempre y confiaba en lo que la vida iría poniendo a mi alcance. Mi existencia era una ilusión continua, casi imposible, pero de verdad que era muy muy muy feliz...

Y no me convence la excusa que oponen algunos que me quieren bien a mi continua búsqueda ya que el "estás madurando, es inevitable" no me lo trago, me niego... Y mi batalla diaria es localizar cuándo y por qué fue que perdí la inocencia natural que me hacía vibrar ora sí, ora también, y conseguía que mi mundo se rindiera a la sorpresa que la vida preparaba cada día para mí.

Algunos pensarán que soy una ilusa o que estoy algo "pallá"... Pero yo sé que estoy en el buen camino, porque las personas somos felices cuando nos hallamos en armonía con nuestras almas y es entonces cuando sonreímos y cuando entregamos al mundo, a los demás y a nosotros mismos lo mejor y lo más valioso que hay en nuestro interior...

Otros pensarán, "no has madurado"... Pero yo sé que estoy en el buen camino, porque para qué nos sirve madurar si no dejamos de cargar pesadas rocas en nuestra mochila vital... Todos conocemos bien la Ley de la Gravedad y sabemos que todo tiende a llegar al suelo, así que no nos carguemos de más piedras innecesarias que nos hagan llegar al suelo antes de tiempo...

Quizás algún otro pueda pensar que no tengo nada claro... Y puede que tenga razón, pero yo sé que estoy en el buen camino, porque cuando no tienes las cosas claras, tu destino se va construyendo a cada paso y como el bebé que aprende a andar, cada día es emocionante, cada paso es un nuevo reto y en el caso de que aprendas a andar a los 35 como yo tienes la gran ventaja de divisar varios senderos, infinitos senderos para recorrer, sola o en compañía, por un tiempo o para siempre...

Pero en todo caso, haga lo que haga, nunca seré la misma que ayer para "volver a empezar" aunque yo sé que aún y asumiendo este hecho, estoy en el buen camino, porque lo realmente importante no es empezar de nuevo sino seguir caminando hacia aquellos lugares en dónde nos sintamos más auténticos y más libres.

Un fuerte abrazo,

Elena

Armando las piezas de mi puzzle...

Hoy ha sido un día feliz, hemos celebrado el 87 cumpleaños de mi única y queridísima "yaya Vicentus". Toda la familia nos hemos reunido para pasar un día de domingo muy especial... Se veía a mi abuela tan feliz de estar rodeada por todos los suyos...

Pero yo no me siento del todo bien, en lugar de aprovechar el momento al máximo me he perdido en mis pensamientos varios momentos durante el día, algunos demasiado largos, y ahora no puedo recuperar lo que "me he perdido"...

Me pasa muy a menudo, estoy aquí pero mi cabeza está allá y lo que es peor, mi corazón no tengo ni idea dónde se halla... Es como si mi interior estuviese fragmentado y, al mismo tiempo, me estuviera pidiendo a gritos que lo cohesione, para que no sufra tanto...

Ojalá un poco de Loctite lo arreglara pero creo que en mi caso la labor que debo emprender es algo más compleja y mi camino hasta conseguirlo se adivina largo... Y es que mi interior es como un puzzle desarmado, con miles de piezas de diversos tamaños y colores, unas más gastadas que otras, algunas de formas desconocidas que debería encajar casi por azar para acertar o bien ir probando a riesgo de estropear algunas más conocidas...

En fin, que el puzzle de mi vida está sobre la mesa y, como me ha dicho mi pequeña gran amiga Chiara en varias ocasiones, debo empezar a armar mis piezas, sin prisa pero sin pausa... "Empieza ya Elen, no le des más vueltas, debes empezar a armar las piezas del puzzle, atrévete...".

Y la verdad es que esta noche este símil ha cobrado mucho sentido, porque me siento troceada pero al mismo tiempo compuesta de maravillosas piezas que una vez encajen, formarán un paisaje precioso, el escenario de una vida más madura y consciente, una existencia más sosegada, que es lo que más anhelo.

Algunos de los que me leéis sois piezas imprescindibles en mi puzzle, otros sois nuevas piezas que deseo descubrir, algunos otros sois antiguas piezas que me gustaría encajar de nuevo en mi presente y todos, absolutamente todos, sois piezas que deseo tener en mi vida, hoy y mañana ...

Así que poneros guapos, mostrad toda vuestra magia y los más bonitos colores porque allá voy, a armar un puzzle chulísimo, el de mi vida, que en alguna medida también es la vuestra (el de la pieza que se llama Elena)!!!

Un besote y feliz lunes a todos!!!

Elena

El poder de la música

Hola de nuevo amigos,

Hoy hablaré de la música. Cuando era una adolescente descubrí cómo la música me hacía subir al cielo y como me consolaba también en los malos momentos... Era mi amiga, siempre estaba presente y, con ella, todos los sentimientos y emociones que formaban mi existencia se encapsulaban para siempre en una banda sonora para cada momento.
Poco a poco, fui perdiéndola y nuestra amistad (la mía con la música) se fue debilitando... Si por azar sonaba una pieza de "mi pasado", recordaba melancólica y pensaba "qué tiempos..." y me prometía dedicarle más tiempo, ya que mi espíritu la necesitaba... Pero la rutina del día a día me dejaba poco margen, ya que llegaba de noche agotada después de una jornada laboral larga y mi día invariablemente acababa mudo y sin energía.

Cuando era más joven, tenía una canción para cada momento, incluso para cada persona importante en mi vida. Me gustaba ponerle hilo musical a mi existencia y recuerdo aquellas grabaciones directas desde la radio en las que tenía que hacer malabarismos para expulsar al locutor, que siempre cortaba las mejores canciones. En aquellos tiempos la SGAE no estaba tan pesada...

Recuerdo como me sentía vital, enérgica y capaz de todo al cantar a todo pulmón, como si fuese una auténtica estrella del pop... Tenía toda la vida por delante e infinitas composiciones musicales que descubrir. Hoy entiendo lo que hacía la música por mi, potenciaba a tope mi optimismo, mis ganas de vivir... Ese es el poder de la música, que amansa la fiera que todos (sin excepción) llevamos dentro. Algunas fieras son el resentimiento, el hastío, la rabia, la depresión, la tristeza... Todas son amansadas con una buena música.

Y en eso estoy en este mes de julio, me he decidido a poner banda sonora de nuevo a mi vida... Cada mes elegiré una selección de 10 canciones y las asociaré a 10 momentos importantes o especialmente emotivos de ese mes... A modo de diario musical, dicha selección me ayudará a recordar, me inspirará, me motivará de nuevo... gracias al recuerdo de los momentos vividos asociados a cada pieza elegida.

La música me llena el corazón y bailar me motiva y me alegra como pocas cosas lo hacen, sin motivo, puedo levantar el ánimo en pocos minutos. La música, mi música, es muy poderosa... Tiene efecto directo y positivo sobre mi optimismo y felicidad y por este motivo le voy a hacer, de nuevo, un gran hueco en mi vida, en cada uno de mis días.

Un abrazo y un feliz y musical fin de semana!

El sentido de nuestras vidas, en busca del tesoro más preciado


“Cuando nacemos, lloramos mientras el mundo se regocija. Vive la vida de manera que cuando mueras, el mundo llore mientras tú te regocijas”

Desde hace algún tiempo que tengo un pensamiento recurrente, que me provoca inquietud e intranquilidad: ¿Cuál es el sentido de mi vida?

Si nosotros no pedimos venir a este mundo y tampoco tenemos control sobre el momento en que nos iremos, nuestra vida debe tener alguna función, alguna razón que le otorgue sentido. Esta cuestión constituye uno de los principales motores de nuestro desarrollo personal, ya que muchos de nosotros vamos en busca de nuestro más preciado tesoro: la autorrealización, que no es más que hallar el sentido de nuestra vida y desarrollarlo al más alto nivel.

Me horroriza pensar en que las semanas, los meses y los años vayan pasando y seguir igual, sin un propósito claro a desarrollar día a día. Poco a poco voy descubriendo que, si nosotros no actuamos sobre nuestra propia vida, ésta se toma la justicia por su mano y actúa sobre nosotros, sin previo aviso y sin preguntarnos si nos gusta o no lo que nos da.

Algo tengo claro, el camino hacia la autorrealización, en mi caso, es hacer aquellas cosas con las que siento que aporto valor positivo a las personas con las que me relaciono. A partir de esta premisa, todavía sigo buscando, aunque poco a poco voy tomando conciencia de que lo que me otorga más felicidad es el dar a los demás lo bueno que hay en mí, sea en forma de amor, comprensión, apoyo, conocimiento… Ya es un principio y estoy satisfecha del mismo.

Un amigo que siempre me aporta interesantísimos puntos de reflexión me hizo la pregunta del millón: “¿Sabes cuál es tu vocación?” Yo le respondí que tenía una ligera idea de lo que realmente hacía bien, de lo que invariablemente me hacía feliz: “Ayudar a los demás”. Pero de eso no se vive (pensé). Él añadió, que estaba seguro de que todos tenemos un propósito en la vida y que el mismo se relaciona directamente con los talentos especiales que nos definen.

Y en eso estoy, atenta a las señales de la vida, para descubrir, paso a paso, cuál es mi vocación con el fin de desarrollar mi persona al máximo y conseguir aportar así un mayor valor a todos los que me rodean.

Un abrazo y hasta pronto amig@s.

Matildita se olvidó de quererse, Matildita se perdió... Y tú, ¿sabes dónde está tu Matildita?

Hola de nuevo amig@s!

Después de tres meses sin escribir (¡tres meses!), hoy vuelvo, feliz por volver a compartir estos maravillosos momentos de "introspección liberada" con vosotros. El motivo de mi ausencia no lo tengo claro pero qué más da, lo importante es que si no he venido ha sido porque estaba en otro lugar y si esta noche estoy aquí es porque, de nuevo, deseo contaros una de mis historias. Aquí os la dejo y espero vuestros comentarios (en especial los de la persona que me inspiró, Pepe Molinero).


Matildita era una niña alegre, extrovertida, generosa y muy querida por su familia y por sus amigos. Era especialmente feliz cuando compartía risas, juegos y aventuras con las niñas y niños del parque, sus compañeros de colegio, sus amigos en los fines de semana y en las vacaciones... Matildita era una niña presumida, creativa, con un gran espíritu aventurero, muy inquieta y con gran capacidad de comunicación. Sus amigos la querían de verdad, era divertida, muy solidaria y en fin, un encanto de niñita.

Matilda hoy cumple 40 años y ha comprado su billete para el tren de los recuerdos... Hoy la encontré llorando, en el compartimento de mi derecha, contemplando el paisaje lluvioso de su memoria. Matilda ha contemplado su vida a través de una mirada demasiado habitual, la de una mujer perdida en su pasado, ahogada en su presente y tristemente escéptica ante su "prometedor futuro".

- Buenos días, ¿te ocurre algo?. Toma, un kleenex, a mi me sobra, acostumbro a llevar un cargamento entero en el bolso (objeto de primera necesidad para mujeres estupendas de 40 cuya vida parece -sólo parece- derrumbarse)

- Hola, muchas gracias. Lo siento, vaya espectáculo estoy dando, suerte que sólo estás tú en el vagón.

- No te preocupes, todas lo hacemos, en mi caso, no perdono un solo día, a veces pienso que lloro por placer... ¿Te puedo ayudar en algo?

- Quiero ser Matildita.

- ¿Y quién es Matildita?

- La niña que perdí no sé dónde, ni cuándo ni mucho menos por qué. No puedo vivir sin ella pero por mucho que viaje cada día una y otra vez en este tren no la encuentro, debe estar en otro lugar más alegre que mi vida actual.

- Ah... entiendo... Y... ¿podría preguntarte dónde la buscas?

- En todos y cada uno de los momentos importantes de mi vida, cuando nacieron mis hermanos, el colegio, el día en que me vino la menstruación, el instituto, mi primer amor, la universidad, mi graduación, mi primer trabajo, mi segundo amor, mi boda, mi separación, mis mil y una decepciones amorosas... Grito su nombre y no la hallo... Estoy a punto de desistir... Matildita se perdió para siempre y mis posibilidades de volver a ser feliz también...

- Matilda, me gustaría sugerirte un cambio. En lugar de buscar desesperadamente a Matildita, en tu pasado y en tu aburrido y decepcionante presente, ¿por qué no dejas que ella te encuentre a ti?

- ¿Y cómo me va a encontrar? Si seguro que ni me conoce... Matildita no se parece en nada a mí, salvo que llevamos el mismo nombre y en un tiempo ya muy lejano lo compartimos todo.
- Yo te ayudaré. Cierra los ojos... Relájate... Respira... Recuerda la imagen de Matildita, jugando, riendo, soñando una vida feliz... Dibuja su risita en tu boca... Siente el brillo alegre de sus ojos en tu propia mirada... Respira lentamente, recordando todos y cada uno de los grandes momentos que compartistéis... Abrázala porque lo necesita necesita... Matildita es muy cariñosa... ¿te acuerdas? No le exijas demasiado, ella ya es muy inconformista y autoexigente... Va a tope, siempre... Juega con ella, aplaude cuando caiga y cuando se vuelva a levantar... Matildita es única... Y quiere volver a estar contigo...

- Pero esto es sólo mi imaginación, Matildita ya se fue, ahora sólo queda de ella un nombre propio sin sentido, hoy Matilda es un vacío cubierto por una gran carcasa de lo que "debió ser Matildita", que nada tiene que ver con lo que realmente "quería ser Matildita".

- Tienes razón, Matilda, es sólo tu imaginación la que no te deja ver que, con el paso de los años, con tus acciones, con la atención a tus miedos, con la entrega de tus dones a quien no lo merecía... has formado una gran carcasa que han cubierto tu gran tesoro: la unicidad de Matildita, una niña especial que lleva mucho tiempo olvidada...

- ¿Y dónde está ahora? Se fue para siempre... no volverá... es imposible...

- Sólo si tu quieres, preciosa... ¡Vamos a acabar de intentarlo!. Pon tu mano encima de tu pecho... ¿Puedes sentir su corazón? Volvamos a su risa, blanca y transparente, sincera... Y a sus verdes ojos, que no tienen miedo y están llenos de ilusión y alegría... ¿Puedes sentir sus manitas tocándolo todo? La inquietud de Matildita no tiene límites... Y sus abrazos... ¿qué me dices de esos abrazos de oso que regala a todos los que la rodean?

- Es increíble... ya puedo sentirla... y me está mirando... y me sonríe... ¡¡¡no puede ser verdad!!!, ¿de verdad estás aquí Matildita?

- Matildita, has vuelto y ahora está en tu mano no volver a perderte jamás. Matildita eres tú Matilda, y Matilda, tú eres Matildita... Esto no me lo he inventado yo ni es fruto de tu imaginación... Todos llevamos a nuestro niño interior dentro de nosotros pero en lugar de atender a sus alegres gritos y a veces, tristes lloros, estamos demasiado ocupados en resolver "problemas importantes" que no hacen más que agrandar la carcasa que ciega nuestra inocencia, nuestra alegría natural, nuestros verdaderos sueños... La conciencia primaria de nuestro niño interior descubre muchos secretos para hacer que nuestra vida sea coherente con quienes realmente somos y con lo que realmente deseamos...

- Querida amiga, muchísimas gracias por este maravilloso ejercicio... Este kleenex será como un talismán para mí, hace un rato secó las lágrimas de una Matilda adulta llena de miedos, de sueños rotos, de decepciones acumuladas... A partir de ahora sólo lo sacaré para secar los mocos de mi Matildita, que vendrá refunfuñando porque he interrumpido sus juegos... Entonces la acariciaré, le limpiaré la naricita y le diré: Matildita, sueña, ríe, salta, vuela... No tengas miedo de ser tu... Tú eres única y especial y yo siempre estaré aquí para protegerte de una Matilda que no quiero que vuelva nunca.

Y así fue como Matilda recuperó a su niña interior y prometió cuidar de ella por el resto de sus días.

Se ha escrito mucho acerca de los efectos más o menos terapéuticos de la "memoria feliz". Matildita es la "memoria feliz" de Matilda y es un anclaje excepcional para recuperar la ilusión en los momentos difíciles. Todos tenemos la posibilidad de volver a atender a nuestro niño/a interior ya que, por mucho que crezcamos, nuestras emociones más sinceras no dejan nunca de ser las mismas que teníamos cuando éramos niños, ya que son las más auténticas y las que están mejor conectadas a nuestra esencia personal".

Un fuerte abrazo y os deseo una muy feliz semana. Ah! Y bienvenidos todos los niños interiores que lleváis dentro, espero conocerles muy pronto...

La culpa tiene la culpa de todo

¡Hola de nuevo amigos!
Hoy estaba reflexionando acerca de la culpa, ya que una amiga me pidió hace unos días que escribiese algo sobre el tema. La verdad es que es un sentimiento que he experimentado muchísimas veces, de una forma descontrolada y que siempre al final se descubre como totalmente improductivo, enemigo de la realización de una vida plena.

La culpa consume nuestra energía, enturbia nuestra gracia y puede llegar aniquilar nuestra ternura. A cambio, nos obsequia con otras formas de sentir, que son sus primas hermanas: la ira, el resentimiento y el odio (odio a los demás y, lo que es peor, odio a nosotros mismos).

La culpa es un sentimiento negativo, un zulo lleno de zepos emocionales que nos atrapan y nos dañan irremediablemente. Nuestro tiempo es un tesoro que no podemos malgastar en sentirnos culpables o en culpar a los demás de nuestros problemas o fracasos. La vida nos obsequia con las adversidades cotidianas para que seamos valientes y progresemos, evolucionemos, crezcamos con alegría. Por favor, no te instales en la culpa, es uno de los sentimientos más cobardes e indignos que he conocido.

Y si te preguntas: ¿Para qué sirve culpar? Por mi parte, no se me ocurre ninguna respuesta positiva. ¿Nos ayuda la culpa a desarrollarnos? Para mí es precisamente lo contrario, la culpa suele ser "la culpable" de nuestro subdesarrollo personal y del de nuestras relaciones con los demás.

Otra pregunta: ¿Te reconforta la culpa? O quizás ¿Es la culpa la que te refugia en un ser que dista mucho de la persona en que deseas convertirte algún día?

Y por último: ¿No te parece que la culpa te paraliza? Personalmente, siempre que la he experimentado me he perdido en un mar de dudas, inseguridades, tristeza y miedo y nunca me ha servido para solucionar mis problemas, para avanzar, para ponerme en acción.

Por lo tanto, puedo declarar y declaro que LA CULPA TIENE LA CULPA DE TODO y es un "sentimiento-desecho" que debemos eliminar de nuestra alma para limpiarla y volver a creer en nosotros mismos y en los demás. La culpa no sirve para nada, ES UN SENTIMIENTO INVÁLIDO que nos aleja de nuestros sueños y nos roba nuestra luz personal.
Amigo, amiga, elimina de tu vida a la culpable de todo, borra de tu existencia la culpa.
Un fuerte abrazo.
Algunas citas, como es habitual...
"Cuando la culpa es de todos, la culpa no es de nadie" (Concepción
Arenal)
" Las injurias son las razones de los que tienen culpa" (J.J.
Rousseau)
"A la culpa, sigue la disculpa"
"El que esté libre de culpa que tire la primera piedra" (Biblia)
"A grave culpa, suave comprensión"
"De 90 enfermedades, 50 las produce la culpa y 40 la ignorancia"

Cuando nuestros sueños... sólo "sueños son"

Hola amigos,

Después de algunos días sin escribir por motivos personales, vuelvo aquí llena de ilusión para volver a intercambiar pensamientos con vosotros. En este corto tiempo me han ocurrido algunas cosas que me han hecho reflexionar muchísimo acerca de la importancia de nuestros sueños y de nuestra responsabilidad de cuidarlos y hacerlos crecer, sin prisas (está bien...) pero sin pausas demasiado largas...

Para mí, los sueños son los pensamientos más bonitos que podamos tener, ya que están llenos de ilusión, de amor, de belleza, de bondad y de todo lo maravilloso que esta vida nos ofrece. Nuestros sueños nacen desde el fondo del corazón, son la voz de nuestra alma, hecha imagen en nuestra mente y son (estoy convencida de ello) el guión de nuestra vida en un futuro inmediato, siempre que sepamos cuidarlos y los atendamos como se merecen.

El polifacético John Ruskin, escritor, crítico de arte y sociólogo británico, dijo algo que debiéramos no olvidar jamás: "Lo que creamos o lo que pensamos es de gran importancia. Pero más importante aún es lo que hacemos".

Todas las personas tenemos grandes sueños por realizar y pensamos a menudo en ellos. Pero los sueños sólo son esbozos del diseño personal de la vida que deseamos y aquellos, sin la obra del maestro (nosotros mismos) se quedan a menudo en eso, en grandes sueños que no se convierten nunca en realidad. ¿Por qué no trabajamos por cuidar y hacer crecer esos deseos que todos tenemos guardados en nuestros corazones? La gran enemiga de nuestros sueños es la postergación condicional, que los aniquila, disfrazada de expresiones como "cuando tenga dinero...", "cuando mis hijos sean un poco más mayores...", "cuando consiga un trabajo mejor...", cuando, cuando, cuando... Aquí va mi propuesta: ¿Cuándo cogerás el toro por los cuernos de una vez?

¡CUÁNDO VAS A IR A POR TUS SUEÑOS SIN EXCUSAS!
Esos "cuandos" no son más que la justificación de nuestra falta de valor, nuestra falta de voluntad, nuestra falta de confianza en nosotros mismos y lo que es peor, nuestra falta de autorización de que la vida que deseamos es la que exactamente la que nos merecemos... Parece obvio que si no hacemos nada y nos conformamos, si seguimos actuando de la misma forma en que hemos actuado hasta hoy (excusándonos), no nos equivocaremos... Y yo te pregunto:

¿SEGURO QUE NO NOS EQUIVOCAMOS?

Me parece que sí, que nos equivocamos (y mucho). Al no actuar, estamos actuando... pasivamente vemos pasar nuestra vida por delante, llena de esas excusas con las que mal convivimos para justificarnos. Y cada vez más, nuestro corazón se va poniendo triste, en todos aquellos momentos en que debe reprimir y callar la voz de nuestros deseos más íntimos. Nadie está a salvo de no equivocarse. Si actúas, incurres en el riesgo de equivocarte y fracasar. Pero si no actúas, ya has materializado el riesgo, ya has fracasado. ¡Qué horror! ¿No te parece? Nuestros sueños se vuelven realmente imposibles por el efecto de nuestra pasividad, ya que los destruimos para siempre. El problema es que destruimos sólo la posibilidad de que se manifiesten como parte de nuestra vida exterior pero (mala noticia) nuestro yo más profundo sigue deseando, sigue imaginando, sigue soñando una vida mejor y se reprime una y otra vez hasta la depresión, el estrés, la falta de entusiasmo e incluso la pérdida de las ganas de vivir.

TÚ ERES EL RESPONSABLE DE HACER TUS SUEÑOS REALIDAD

Olvídate de que venga un héroe o caballero blanco a rescatarte de tu letargo. Sueña, clarifica tus deseos y ponte en acción, lucha por lo maravilloso que esta vida te ofrece y rechaza imitaciones vitales que no van contigo. Sólo cuando te autorices a decir sí a una vida mejor, lucharás inconscientemente contra tus propias actitudes conformistas y dilatorias, contra tus excusas y justificaciones. Sólo cuando tú sueñes de verdad, con todas las consecuencias, sabiendo que es tu misión conseguir "tu vida soñada", sólo entonces, lo conseguirás.

¡ACTÚA! (...PERO DE VERDAD)

Y actuar es dar el primer paso, sin miedo, como cuando aprendiste a nadar, a montar en bici, a multiplicar y a dividir... Siempre hay una primera vez para todo, cuando todo parece más complicado de lo que realmente es. Sin embargo, cuando pruebas (y lo haces con verdadera pasión y valor) casi siempre tienes éxito ya que, la vida es sabia y si hace crecer en nosotros los sueños y deseos personales es porque nos ha dado los recursos que nos capacitan para hacerlos realidad. Y si al principio no ves todo el camino, no te preocupes, da un paso, luego otro y la vida se ocupará de ir mostrándotelo poco a poco, a medida que estés preparado.

Espero que este post nos sirva a todos para tomar conciencia de nuestro grado de compromiso: sólo nosotros somos los responsables de nuestra felicidad. Toda acción / omisión tiene riesgo. Si todo lo que hacemos o no hacemos es una elección con riesgos y costes de oportunidad asociados, seamos listos y actuemos luchando por nuestros sueños.

Un abrazo y hasta muy pronto.

Ah! Las citas de hoy:


"La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante" (Paulo Coelho)

"Si has construido un castillo en el aire, no has perdido el tiempo, es allí donde debería estar. Ahora debes construir los cimientos debajo de él" (George Bernard Shaw)

" Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo" (Aristóteles)

"Sólo es capaz de realizar los sueños el que, cuando llega la hora, sabe estar despierto" (León Daudí)

"Cuando nuestros sueños se han cumplido es cuando comprendemos la riqueza de nuestra imaginación y la pobreza de nuestra realidad" (Ninon de Lenclos)

"Realmente soy un soñador práctico; mis sueños, no son bagatelas en el aire. Lo que yo quiero es convertir mis sueños en realidad" (Mahatma Gandhi)

No seas un hamster, elige la receta de tu vida

Una de las características definitorias de la sociedad contemporánea es la rapidez en la que se desarrollan los acontecimientos de nuestras vidas. Recibimos 25 SMS al día, 50 e-mails, visitamos 30 veces el Facebook, por no hablar de los múltiples impactos de publicidad explícita y subliminal a la que se ve sometida nuestra mente en cada jornada.

Solemos ir con la lengua fuera para llegar al gimnasio en el escaso tiempo que tenemos para comer y después de una dura jornada laboral, nos las apañamos para leer nuestro libro favorito en el metro, entre los codazos y miradas furtivas de nuestros vecinos de vagón, para acabar el día, antes de llegar a casa, embarcados en la gran aventura de hacer la compra en una gran superficie que (¡oh! ¡qué suerte) cierra a las diez de la noche. Algunos, lo acaban de rematar engulliendo Gran Hermano o Sálvamearggg!)
¿Qué demonios estamos haciendo con nuestra maravillosa existencia?

Y encima nos parece lo más normal, "la vida es así hoy en día", dicen algunos... ¿De verdad nos satisface este ritmo tan frenético? ¿Y dónde esta el tiempo para encontrarnos con nosotros mismos y reflexionar sobre nuestros sueños y crecer hacia su búsqueda? ¿O es que ya no tenemos ni voz, ni voto? ¿Compramos sin más este modelo de vida?

Sugiero que, aunque sea sólo para probar qué tal nos va, nos tomemos un tiempo para pensar qué actividades realizamos en una semana "normal" de nuestra vida y reflexionemos sobre si las mismas son fruto de nuestra libre y consciente elección o bien somos víctimas de un sistema que nos arrastra.

Deberíamos ser responsables de recuperar un espacio de soledad personal sólo para nosotros en el que poder rediseñar, planificar, elegir, valorar y decidir cuáles son los ingredientes que deseamos para la receta mágica de nuestra vida. En otro caso, nos abandonaremos (como hasta ahora) a una vida llena de "ofertas", "deberes" y "compromisos" que, por no ser conscientemente elegidos, nos convertirán en algo así como un hamster que da vueltas y vueltas en la misma rueda y en la misma jaula para ganarse la comida cada día. Y así, hasta el final...

El espacio de soledad personal que os propongo es el entorno idóneo para conectar con nuestro interior y seguir un proceso de autoconocimiento que nos revelará las claves para vivir (y no sobrevivir) una existencia más plena. Un té calentito, música clásica o chill out (según los gustos), cerramos los ojos y a dejar volar el espíritu.... Cuando permitimos que éste vuele sólo, sin mayor atención que el propio autodescubrimiento, los pensamientos vienen y van, dejamos que se vayan mostrando uno tras otro, como si de un desfile se tratara, y cuando acabamos el proceso, muy probablemente tendremos nuevas ideas para nuestro desarrollo en el que pensar y elegir libremente.

Solos en nuestra intimidad tenemos la oportunidad de pintar el cuadro de nuestra vida. Ponemos una persona aquí, otra persona allá. Uno viaje a un lugar remoto en julio, un curso de escritura creativa de septiembre a diciembre... Cada cual tiene sus sueños y lo que compartimos hoy aquí es la conciencia de que sólo nosotros somos los responsables de pensar y ocuparnos de ellos. Y para hacer que las cosas ocurran, antes debemos conocer que deseamos que ocurran. Nuestra soledad nos dará la luz que alumbrará la magia oculta que, en nuestra mente, hace aflorar nuestros sueños.

No seas un hamster, bájate de la rueda por un momento, quédate solo y conviértete en el cocinero de la receta de tu vida, eligiendo los ingredientes que cocinarás cada día, a fuego lento, sin prisa... pero sin pausa.
Algunas citas sobre la soledad:
"La soledad es el imperio de la conciencia" (Gustavo
Adolfo Bécquer)

"La soledad es patrimonio de la edad adulta" (Mika
Waltari)

"¿Por qué en general se rehuye la soledad? Porque son muy
pocos los que encuentran compañía consigo mismos" (Carlo Dossi)

"La soledad es una gran fuerza que preserva de muchos
peligros" (Herni Dominique Lacordaire)

"La soledad es al espíritu, lo que la dieta al cuerpo"
(Marqués de Vauvenargues)

"La soledad es la mejor nodriza de la sabiduría"
(Laurence Sterne)

Cultivando el alma a través de los mandalas

"Mandala" es un término de origen sánscrito. Son diagramas o representaciones gráficas simbólicas y complejas, generalmente polícromas, utilizadas en el budismo y en el hinduismo como representación del universo.
Respecto a la estructura del mandala, el centro del universo se dibuja como un círculo inscrito en una forma cuadrada. A partir de los ejes cardinales, se crean diferentes sectores o partes internas. Su forma concéntrica evoca la idea de perfección, por la equidistancia con respecto a un centro, el del universo (interior y exterior al individuo).

Diversas culturas y civilizaciones han representado mediante infinitos tipos de mandalas las fuerzas que rigen el universo, el ciclo de la vida y han constituido para sus miembros un recurso accesible de apoyo para el desarrollo de la meditación. Mediante el coloreo y dibujo de mandalas, podemos ir entrenando a nuestra mente para conectar con nuestro centro (lo que llamamos alma o esencia personal). Mientras disfrutamos dibujando o pintando, la técnica mandálica nos permite canalizar nuestra energía personal hacia nuestro centro, creando un espacio de introspección en el que viajar a nuestro interior, donde todo fluye y aflora "sin pensar", sólo "sintiendo la energía universal" que conecta con nosotros.

La creación de un mandala debe realizarse en calma, con el corazón abierto a recibir lo que el proceso generará. Y el resultado de dicho proceso tendrá causa y efecto en nuestra mayor o menor predisposición al feedback de nuestro centro que, conectado con la energía universal, nos devolverá nuevos conocimientos, nuevas emociones, nuevas revelaciones con las que podremos seguir creciendo y evolucionando.

Podemos utilizar los mandalas en procesos evolutivos generales (etapas de cambios importantes de nuestra vida) o bien usarlos como medio para la resolución de conflictos o problemas más puntuales y concretos que requieran alto grado de reflexión previa por nuestra parte.

El resultado que supone la práctica de la meditación mandálica para nuestro desarrollo personal surge del espacio personal interior conscientemente abierto a través de la creación de un mandala, que constituye el canal directo y transparente a nuestra esencia natural o alma. El "ser más profundo" se manifiesta y aflora en un proceso que es casi mágico y extremadamente íntimo.

El mandala recibe nuestra energía y nos devuelve una energía "renovada" con la incorporación de nuevo conocimiento que estaba esperando ser descubierto. Dicho conocimiento está en todos nosotros, como infinitesimal parte del "todo" (el universo) pero no nos será revelado hasta que estemos "preparados" para recibirlo. La preparación para recibir no es compleja y consiste básicamente en estar comprometidos a crecer y evolucionar, abiertos a conocer nuevas realidades, dispuestos a recibir el feedback de nuestra alma, que es la portavoz de la energía universal.

Mientras dibujamos y coloreamos, dejamos la mente en blanco, "fluimos" y fruto del proceso creativo-meditativo nace el mandala, como representación material del nuevo conocimiento recibido. Un bonito ejercicio complementario es anotar detrás del mandala la situación o contexto en que éste ha sido creado, así como los resultados del proceso (nuevos conocimientos o emociones) que hemos obtenido. A continuación, para seguir creciendo, está muy bien diseñar un sencillo pero comprometido plan de acción personal que reformule nuestra realidad para cumplir con la "nueva misión vital" que el mandala nos ha transmitido.

Hasta aquí, mi pequeña contribución de hoy. Desde hace poquito que dibujo y pinto mandalas y es una actividad que me encanta. Me produce ilusión al iniciarlos, desarrollo de mi creatividad y bienestar durante el proceso y ricos beneficios espirituales e intelectuales los resultados que obtengo al finalizar.
Espero que, si os animáis a probarlo, os guste tanto como a mi.
Os dejo aquí un link interesante por si deseáis seguir explorando:
También tenéis un video sobre Mandalas en el espacio "Algunos videos para pensar" de este blog.
Un fuerte abrazo.

La rueda de la vida

Cuando nos disponemos a explorar nuestro interior, muy a menudo sentimos que "algo no acaba de funcionar" pero, por más que pensemos en ello, no siempre conseguimos dar con la causa de esa sensación.
¿Cuántas personas parece que lo tienen todo para ser felices y no se sienten satisfechas con su vida?
Algo pasa, algo no les encaja y no se sienten en calma... Otros se ven inmersos en procesos de búsqueda estériles que duran varios años. Y en los peores casos, caen en la dependencia de terapias varias que no les ofrecen ningún resultado de mejora.
A veces, sí tenemos claro uno o dos de los ámbitos concretos que deseamos/podemos mejorar pero en la mayoría de las ocasiones, esta identificación no es nada fácil y nos perdemos en un cuadro global y difuminado de motivos que, por alguna extraña razón, no somos capaces de percibir con la nitidez necesaria para poder "atacarlos".
¿Por qué nos abandonamos a círculos viciosos o zulos psicológicamente devastadores? ¿Por qué no cogemos "el toro por los cuernos" y empezamos a dejar el miedo a conocernos en el pasado para poder construir un futuro lleno de experiencias increíbles?

La "Rueda de la Vida" es una herramienta muy útil (y divertida) a través de la cual podemos llegar al meollo de los aspectos más importantes de nuestra existencia, explorar la situación actual de los mismos y reflexionar acerca de la situación más deseable para nosotros.

El ejercicio de construcción de la propia rueda no es tarea baladí, ya que exige grandes dosis de paciencia, esfuerzo, valentía y sinceridad con uno mismo. Constituye un proceso analítico e íntimo que frecuentemente conlleva un elevado impacto emocional (no siempre en la línea esperada cuando se inicia el mismo) pero tremendamente útil para "poner los puntos sobre las íes" y seguir creciendo exactamente cómo y hacia donde deseamos.

¿Cómo construir tu Rueda de la Vida? Es un proceso sencillo:

1. Toma bolígrafo y papel y dibuja un círculo dividido a modo de "quesitos" en tantos ámbitos como quieras analizar. En el ejemplo de la ilustración, verás los siguientes ámbitos:
- Familia
- Amigos
- Crecimiento Personal
- Dinero
- Salud
- Trabajo
- Entorno
- Ocio
- Amor

2. Teniendo en cuenta la situación real actual, anota una puntuación del 1 al 10 en cada uno de ellos (10 es la puntuación máxima) y dibuja el "quesito" correspondiente de mayor o menor tamaño en función de los puntos asignados a cada ámbito. Esta es la rueda de tu vida hasta el día de hoy.

3. Y ahora viene lo más interesante, definir la puntuación que deseas a partir de ahora. Existen expertos en coaching que sostienen que la "rueda deseable" es aquella en la que todos los ejes puntúan 10. En mi opinión, la vida no es una ciencia exacta y no es necesario "estar a todas" e invertir los mismos esfuerzos para mantener en un mismo nivel todos los aspectos. Por el contrario, me parece mucho más libre y creativo el proceso personal que lleva a reflexionar acerca de los aspectos más importantes para nuestro bienestar (serán diferentes para cada una de las personas) y en función de dicha importancia optaremos por asignarles mayor o menor prioridad, invertiremos más o menos tiempo y esfuerzo personal en mejorar y, en definitiva, más o menos puntuación en nuestra "rueda deseable particular".

Por último, indicar también que la Rueda de la Vida es dinámica y la podemos asimilar al balance de situación actual (rueda real actual) y previsional (rueda deseable) de una empresa. No dejan de ser "fotos" de hoy y del mañana que imaginamos en el día de hoy. Pero la vida de las personas cambia a medida que éstas crecen y evolucionan por lo que os animo a realizar este ejercicio tantas veces como lo necesitéis y os recomiendo que, como mínimo, una vez al año, os sentéis a tomar un té con vosotros mismos y, en calma, construyáis vuestra Rueda de la Vida Personal.

¡Animaros a probar! (yo me lo paso "pipa" cada vez que me pongo a ello, ¡es adictivo! y también proactivo, ya que te induce a realizar cambios que ni te planteabas al iniciar el proceso).

Un abrazo y ¡a jugar!

El mayor de los riesgos es no arriesgarse


Cuando dejamos que el destino decida por nosotros, dejamos de vivir un poco (bastante, diría yo...). Muy a menudo pienso en mi infancia, cuando creía que me iría haciendo mayor y mi vida se iría llenando de felices experiencias de una forma más o menos programada, en función de lo que me habían transmitido mis padres.

Hasta cierta edad esa imagen se fue convirtiendo en realidad: estudié y estudié, hasta terminar con éxito dos carreras universitarias y varios postgrados. Hallé mi primer empleo y después un segundo trabajo mucho mejor que el primero. Tuve un novio, luego otro y con el tercero me casé. Compré una vivienda y firmé la correspondiente hipoteca. En fin, llevé la vida que el destino me había deparado... Una buena vida, llena de comodidades.

¿Y qué ocurrió en aquel tiempo con mis sueños? Entre tantos planes ajenos ejecutados a la perfección por esta buena chica, ¿hubo lugar para intentar volar? ¿me escapé alguna vez o no hubo hueco para la travesura y la valentía en todos aquellos años?

Lamentablemente, debo confesar que mi vida transcurrió conforme a lo planeado para una chica como yo, ¿felizmente...? No para mí... Y un día desperté, me divorcié, empecé a ser consciente de que ese "trabajo para toda la vida" estaba aniquilando toda mi creatividad y mi pasión por la vida y hace poco también me empezó a pesar demasiado la hipoteca y la propiedad que la causó... Y me pregunto: ¿es esto la vida? ¿la vida es una sucesión de planes sin margen para el desvío?

De mi reflexión sobre las anteriores cuestiones concluí, llena de emoción, que había estado muy equivocada. Nadie me obligaba a seguir los estereotipos, ni el camino marcado para "una chica como yo". Tenía mi destino entre mis manos desde siempre, pero ni lo había visto... Había estado muy ocupada en cumplir y no había tenido tiempo para soñar, elegir y arriesgarme a tomar la senda que más interesante me pareciera...

En ese momento, me sentí profundamente feliz, había empezado a recuperar (o ganar por primera vez) un poder personal hasta entonces desconocido, el cual me impulsaba a soñar nuevos paisajes y decorados en los que mi vida podía desarrollarse. El marco vital al que me había sometido desde que tenía uso de razón se estaba desdibujando para dejar paso a un nuevo entorno, sin límites, sin obstáculos ajenos a mi propia voluntad.

Y aquella nueva situación implicó compromiso y responsabilidad, ya que la vida no la debí haber dejado nunca al azar... Por eso decidí implicarme y tomar riesgos.

¿Y qué es el Riesgo? "Riesgo" significa atreverse a crecer, aceptar nuevos retos, adquirir compromisos, apasionarme, apostar por la vida pero sin subestimar los peligros con los que me voy encontrando, a fin de poder controlarlos... Tomar riesgos significa reflexionar, plantearnos dudas, cuestionar lo que siempre hemos hecho y resolver todo aquello que no nos acaba de convencer...

¿Y el mayor Mitigante de Riesgo? Estoy descubriendo que una de las formas para cubrir muchos de los riesgos vitales a los que nos enfrentamos es no buscar la seguridad fuera de nosotros mismos y atrevernos a ser tal y como somos, ilusionarnos, pensar a menudo en nuevos proyectos...

Y en eso estoy, queridos amigos... No sé si llegaré a una meta mejor que el punto de partida en el que me hallaba pero os puedo asegurar que el proceso de búsqueda que he iniciado vale la pena y me llena de vida cada mañana.
Como dijo en una entrevista Pep Guardiola:
"El peor de los riesgos es no arriesgarse"

Un fuerte abrazo.