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Mejor vivir sin miedo


"Sin miedo sientes que la suerte está contigo,
jugando con los duendes, abrigándote el camino,
haciendo a cada paso lo mejor de lo vivido,
mejor vivir sin miedo"

"...No hay sueños imposibles ni tan lejos,
si somos como niños, sin miedo a la locura,
sin miedo a sonreír"

(Rosana)


Hola amigos,

¿Qué tal vuestro día?

Hoy me gustaría hablar sobre el miedo. La RAE lo define como "perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario".

Pongamos atención en la última parte de la definición: "riesgo o daño real o imaginario". Aquí está el quid de la cuestión. El miedo suele ser una sensación generalmente "incontrolable", que nos altera la conducta y nos coloca en situación de alerta. Todas las personas sienten miedos, al igual que los animales, pero en el caso de las personas nos hallamos ante dos tipos de miedo: el miedo racional (fundamentado en un riesgo o daño real) y el miedo irracional (fundamentado en un riesgo o daño imaginario).

Si bien el miedo, en todos los casos, se desata por un mecanismo cerebral que se produce en nuestro sistema límbico (encargado de regular las emociones, la lucha, la huida o la evitación del dolor, como formas de garantizar la supervivencia más básica), en casi todas las situaciones cotidianas en que lo sentimos, el miedo NO se fundamenta en motivos de riesgo o daño real (miedo racional), sino que es casi siempre provocado por la imaginación de dicho daño o riesgo (miedo irracional).

Cuando era pequeñita, me despertaba a menudo por las noches y arrancaba a llorar y a gritar, al descubrirme sola, sentada en la cama, a oscuras y sintiendo verdadero miedo a fantasmas, bichos y otras imaginaciones. Obviamente, el miedo que sentía de niña era un miedo irracional 8no fundamentado en ningún riesgo o daño real), comprensible por la edad. Mi madre venía, encendía la luz, me abrazaba, me daba un beso y esperaba a que volviese a dormir plácidamente.

El problema es que el miedo irracional nos sigue acompañando cuando somos adultos. Si no tomamos conciencia del mismo y desarrollamos mecanismos de defensa ante el miedo irracional, no dejamos de imaginar riesgos y daños que ni se han producido ni se van a producir nunca, pero los mismos nos paralizan y nos agreden interiormente de tal forma, que incluso nos cambian, nos pueden arrebatar la ilusión, la sonrisa y nuestros más preciosos sueños de vida. Y el problema es que ningún abrazo ni ningún beso calman dicho miedo y nos vuelven a un sueño plácido como cuando éramos niños.

En cuanto al miedo racional, no debemos obviarlo. Este miedo (a diferencia del anterior) es un miedo sano, que nos protege, colocándonos en alerta para no sufrir un daño real, presente o ante el riesgo identificado de un daño que se producirá en un futuro inmediato. Ante este tipo de miedo (que es el que también experimentan los animales), debemos ser prudentes, cautelosos y utilizar todos nuestros recursos personales para hacerle frente.

Por el contrario, el miedo irracional indicado no lo debemos combatir con la acción sino con la reflexión. Debemos analizar cuáles son los motivos reales de ese miedo (si los hay). Muy probablemente, si intentamos dejar de sentir por unos momentos y pensamos en la sensación y los motivos que la han provocado, nos daremos cuenta que es un daño o riesgo que sólo está en nuestra imaginación, en nuestra mente y, de igual forma que hemos creado ese pensamiento, podemos trabajar para crear el contrario, cerrando la puerta al miedo con una sonrisa que dice "que tonto/a he sido".

Como dice la canción de Rosana, "mejor vivir sin miedo" (sin miedo irracional).
Un video inspirador sobre el tema: "Atrévete a dar ese paso" (en la barra lateral derecha de este blog, en el apartado "Algunos videos para pensar")

Un fuerte abrazo.

"Sólo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar" (Paulo Coelho)

" De lo que tengo miedo es de tu miedo" (William Shakespeare)

"El que teme sufrir, ya sufre el temor" (Proverbio chino)

"El miedo es mi compañero más fiel, jamás me ha engañado para irse con otro" (Woody Allen)

"El miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son" (Tito Livio)

"El hombre que tiene miedo sin peligro, inventa el peligro para justificar su miedo" (Alain)

Cuando nuestros sueños... sólo "sueños son"

Hola amigos,

Después de algunos días sin escribir por motivos personales, vuelvo aquí llena de ilusión para volver a intercambiar pensamientos con vosotros. En este corto tiempo me han ocurrido algunas cosas que me han hecho reflexionar muchísimo acerca de la importancia de nuestros sueños y de nuestra responsabilidad de cuidarlos y hacerlos crecer, sin prisas (está bien...) pero sin pausas demasiado largas...

Para mí, los sueños son los pensamientos más bonitos que podamos tener, ya que están llenos de ilusión, de amor, de belleza, de bondad y de todo lo maravilloso que esta vida nos ofrece. Nuestros sueños nacen desde el fondo del corazón, son la voz de nuestra alma, hecha imagen en nuestra mente y son (estoy convencida de ello) el guión de nuestra vida en un futuro inmediato, siempre que sepamos cuidarlos y los atendamos como se merecen.

El polifacético John Ruskin, escritor, crítico de arte y sociólogo británico, dijo algo que debiéramos no olvidar jamás: "Lo que creamos o lo que pensamos es de gran importancia. Pero más importante aún es lo que hacemos".

Todas las personas tenemos grandes sueños por realizar y pensamos a menudo en ellos. Pero los sueños sólo son esbozos del diseño personal de la vida que deseamos y aquellos, sin la obra del maestro (nosotros mismos) se quedan a menudo en eso, en grandes sueños que no se convierten nunca en realidad. ¿Por qué no trabajamos por cuidar y hacer crecer esos deseos que todos tenemos guardados en nuestros corazones? La gran enemiga de nuestros sueños es la postergación condicional, que los aniquila, disfrazada de expresiones como "cuando tenga dinero...", "cuando mis hijos sean un poco más mayores...", "cuando consiga un trabajo mejor...", cuando, cuando, cuando... Aquí va mi propuesta: ¿Cuándo cogerás el toro por los cuernos de una vez?

¡CUÁNDO VAS A IR A POR TUS SUEÑOS SIN EXCUSAS!
Esos "cuandos" no son más que la justificación de nuestra falta de valor, nuestra falta de voluntad, nuestra falta de confianza en nosotros mismos y lo que es peor, nuestra falta de autorización de que la vida que deseamos es la que exactamente la que nos merecemos... Parece obvio que si no hacemos nada y nos conformamos, si seguimos actuando de la misma forma en que hemos actuado hasta hoy (excusándonos), no nos equivocaremos... Y yo te pregunto:

¿SEGURO QUE NO NOS EQUIVOCAMOS?

Me parece que sí, que nos equivocamos (y mucho). Al no actuar, estamos actuando... pasivamente vemos pasar nuestra vida por delante, llena de esas excusas con las que mal convivimos para justificarnos. Y cada vez más, nuestro corazón se va poniendo triste, en todos aquellos momentos en que debe reprimir y callar la voz de nuestros deseos más íntimos. Nadie está a salvo de no equivocarse. Si actúas, incurres en el riesgo de equivocarte y fracasar. Pero si no actúas, ya has materializado el riesgo, ya has fracasado. ¡Qué horror! ¿No te parece? Nuestros sueños se vuelven realmente imposibles por el efecto de nuestra pasividad, ya que los destruimos para siempre. El problema es que destruimos sólo la posibilidad de que se manifiesten como parte de nuestra vida exterior pero (mala noticia) nuestro yo más profundo sigue deseando, sigue imaginando, sigue soñando una vida mejor y se reprime una y otra vez hasta la depresión, el estrés, la falta de entusiasmo e incluso la pérdida de las ganas de vivir.

TÚ ERES EL RESPONSABLE DE HACER TUS SUEÑOS REALIDAD

Olvídate de que venga un héroe o caballero blanco a rescatarte de tu letargo. Sueña, clarifica tus deseos y ponte en acción, lucha por lo maravilloso que esta vida te ofrece y rechaza imitaciones vitales que no van contigo. Sólo cuando te autorices a decir sí a una vida mejor, lucharás inconscientemente contra tus propias actitudes conformistas y dilatorias, contra tus excusas y justificaciones. Sólo cuando tú sueñes de verdad, con todas las consecuencias, sabiendo que es tu misión conseguir "tu vida soñada", sólo entonces, lo conseguirás.

¡ACTÚA! (...PERO DE VERDAD)

Y actuar es dar el primer paso, sin miedo, como cuando aprendiste a nadar, a montar en bici, a multiplicar y a dividir... Siempre hay una primera vez para todo, cuando todo parece más complicado de lo que realmente es. Sin embargo, cuando pruebas (y lo haces con verdadera pasión y valor) casi siempre tienes éxito ya que, la vida es sabia y si hace crecer en nosotros los sueños y deseos personales es porque nos ha dado los recursos que nos capacitan para hacerlos realidad. Y si al principio no ves todo el camino, no te preocupes, da un paso, luego otro y la vida se ocupará de ir mostrándotelo poco a poco, a medida que estés preparado.

Espero que este post nos sirva a todos para tomar conciencia de nuestro grado de compromiso: sólo nosotros somos los responsables de nuestra felicidad. Toda acción / omisión tiene riesgo. Si todo lo que hacemos o no hacemos es una elección con riesgos y costes de oportunidad asociados, seamos listos y actuemos luchando por nuestros sueños.

Un abrazo y hasta muy pronto.

Ah! Las citas de hoy:


"La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante" (Paulo Coelho)

"Si has construido un castillo en el aire, no has perdido el tiempo, es allí donde debería estar. Ahora debes construir los cimientos debajo de él" (George Bernard Shaw)

" Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo" (Aristóteles)

"Sólo es capaz de realizar los sueños el que, cuando llega la hora, sabe estar despierto" (León Daudí)

"Cuando nuestros sueños se han cumplido es cuando comprendemos la riqueza de nuestra imaginación y la pobreza de nuestra realidad" (Ninon de Lenclos)

"Realmente soy un soñador práctico; mis sueños, no son bagatelas en el aire. Lo que yo quiero es convertir mis sueños en realidad" (Mahatma Gandhi)

El mayor de los riesgos es no arriesgarse


Cuando dejamos que el destino decida por nosotros, dejamos de vivir un poco (bastante, diría yo...). Muy a menudo pienso en mi infancia, cuando creía que me iría haciendo mayor y mi vida se iría llenando de felices experiencias de una forma más o menos programada, en función de lo que me habían transmitido mis padres.

Hasta cierta edad esa imagen se fue convirtiendo en realidad: estudié y estudié, hasta terminar con éxito dos carreras universitarias y varios postgrados. Hallé mi primer empleo y después un segundo trabajo mucho mejor que el primero. Tuve un novio, luego otro y con el tercero me casé. Compré una vivienda y firmé la correspondiente hipoteca. En fin, llevé la vida que el destino me había deparado... Una buena vida, llena de comodidades.

¿Y qué ocurrió en aquel tiempo con mis sueños? Entre tantos planes ajenos ejecutados a la perfección por esta buena chica, ¿hubo lugar para intentar volar? ¿me escapé alguna vez o no hubo hueco para la travesura y la valentía en todos aquellos años?

Lamentablemente, debo confesar que mi vida transcurrió conforme a lo planeado para una chica como yo, ¿felizmente...? No para mí... Y un día desperté, me divorcié, empecé a ser consciente de que ese "trabajo para toda la vida" estaba aniquilando toda mi creatividad y mi pasión por la vida y hace poco también me empezó a pesar demasiado la hipoteca y la propiedad que la causó... Y me pregunto: ¿es esto la vida? ¿la vida es una sucesión de planes sin margen para el desvío?

De mi reflexión sobre las anteriores cuestiones concluí, llena de emoción, que había estado muy equivocada. Nadie me obligaba a seguir los estereotipos, ni el camino marcado para "una chica como yo". Tenía mi destino entre mis manos desde siempre, pero ni lo había visto... Había estado muy ocupada en cumplir y no había tenido tiempo para soñar, elegir y arriesgarme a tomar la senda que más interesante me pareciera...

En ese momento, me sentí profundamente feliz, había empezado a recuperar (o ganar por primera vez) un poder personal hasta entonces desconocido, el cual me impulsaba a soñar nuevos paisajes y decorados en los que mi vida podía desarrollarse. El marco vital al que me había sometido desde que tenía uso de razón se estaba desdibujando para dejar paso a un nuevo entorno, sin límites, sin obstáculos ajenos a mi propia voluntad.

Y aquella nueva situación implicó compromiso y responsabilidad, ya que la vida no la debí haber dejado nunca al azar... Por eso decidí implicarme y tomar riesgos.

¿Y qué es el Riesgo? "Riesgo" significa atreverse a crecer, aceptar nuevos retos, adquirir compromisos, apasionarme, apostar por la vida pero sin subestimar los peligros con los que me voy encontrando, a fin de poder controlarlos... Tomar riesgos significa reflexionar, plantearnos dudas, cuestionar lo que siempre hemos hecho y resolver todo aquello que no nos acaba de convencer...

¿Y el mayor Mitigante de Riesgo? Estoy descubriendo que una de las formas para cubrir muchos de los riesgos vitales a los que nos enfrentamos es no buscar la seguridad fuera de nosotros mismos y atrevernos a ser tal y como somos, ilusionarnos, pensar a menudo en nuevos proyectos...

Y en eso estoy, queridos amigos... No sé si llegaré a una meta mejor que el punto de partida en el que me hallaba pero os puedo asegurar que el proceso de búsqueda que he iniciado vale la pena y me llena de vida cada mañana.
Como dijo en una entrevista Pep Guardiola:
"El peor de los riesgos es no arriesgarse"

Un fuerte abrazo.