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¿Nunca es tarde para volver a empezar? Quizás sí pero yo sé que estoy en el buen camino


Hoy pensaba en el refrán: "nunca es tarde si la dicha es buena" y también en la frase popular: "Nunca es tarde para volver a empezar". Y me preguntaba: ¿Seguro?
En cada tropiezo o desilusión, nuestro corazoncito se va endureciendo y nuestro espíritu pierde un poco más de confianza y de inocencia. Ya sé que esas son barreras y miedos que vamos incorporando y que debemos aprender a superar pero lo que es indudable es que ya "nada será lo mismo" y "volver a empezar" haciendo "tabula rasa" no será posible.

Y no será posible porque mi corazón ya ha aprendido a protegerse de los males que ha sufrido y por tanto, yo nunca seré la misma para volver a iniciar el camino sin las barreras emocionales que me cercan.

Y me da muchísima pena porque me encanta recordar cuando cada mañana, mi vida era de color de rosa, ¡qué digo rosa!, era multicolor como el arco iris más precioso del mundo... Sonreía siempre y confiaba en lo que la vida iría poniendo a mi alcance. Mi existencia era una ilusión continua, casi imposible, pero de verdad que era muy muy muy feliz...

Y no me convence la excusa que oponen algunos que me quieren bien a mi continua búsqueda ya que el "estás madurando, es inevitable" no me lo trago, me niego... Y mi batalla diaria es localizar cuándo y por qué fue que perdí la inocencia natural que me hacía vibrar ora sí, ora también, y conseguía que mi mundo se rindiera a la sorpresa que la vida preparaba cada día para mí.

Algunos pensarán que soy una ilusa o que estoy algo "pallá"... Pero yo sé que estoy en el buen camino, porque las personas somos felices cuando nos hallamos en armonía con nuestras almas y es entonces cuando sonreímos y cuando entregamos al mundo, a los demás y a nosotros mismos lo mejor y lo más valioso que hay en nuestro interior...

Otros pensarán, "no has madurado"... Pero yo sé que estoy en el buen camino, porque para qué nos sirve madurar si no dejamos de cargar pesadas rocas en nuestra mochila vital... Todos conocemos bien la Ley de la Gravedad y sabemos que todo tiende a llegar al suelo, así que no nos carguemos de más piedras innecesarias que nos hagan llegar al suelo antes de tiempo...

Quizás algún otro pueda pensar que no tengo nada claro... Y puede que tenga razón, pero yo sé que estoy en el buen camino, porque cuando no tienes las cosas claras, tu destino se va construyendo a cada paso y como el bebé que aprende a andar, cada día es emocionante, cada paso es un nuevo reto y en el caso de que aprendas a andar a los 35 como yo tienes la gran ventaja de divisar varios senderos, infinitos senderos para recorrer, sola o en compañía, por un tiempo o para siempre...

Pero en todo caso, haga lo que haga, nunca seré la misma que ayer para "volver a empezar" aunque yo sé que aún y asumiendo este hecho, estoy en el buen camino, porque lo realmente importante no es empezar de nuevo sino seguir caminando hacia aquellos lugares en dónde nos sintamos más auténticos y más libres.

Un fuerte abrazo,

Elena

No seas un hamster, elige la receta de tu vida

Una de las características definitorias de la sociedad contemporánea es la rapidez en la que se desarrollan los acontecimientos de nuestras vidas. Recibimos 25 SMS al día, 50 e-mails, visitamos 30 veces el Facebook, por no hablar de los múltiples impactos de publicidad explícita y subliminal a la que se ve sometida nuestra mente en cada jornada.

Solemos ir con la lengua fuera para llegar al gimnasio en el escaso tiempo que tenemos para comer y después de una dura jornada laboral, nos las apañamos para leer nuestro libro favorito en el metro, entre los codazos y miradas furtivas de nuestros vecinos de vagón, para acabar el día, antes de llegar a casa, embarcados en la gran aventura de hacer la compra en una gran superficie que (¡oh! ¡qué suerte) cierra a las diez de la noche. Algunos, lo acaban de rematar engulliendo Gran Hermano o Sálvamearggg!)
¿Qué demonios estamos haciendo con nuestra maravillosa existencia?

Y encima nos parece lo más normal, "la vida es así hoy en día", dicen algunos... ¿De verdad nos satisface este ritmo tan frenético? ¿Y dónde esta el tiempo para encontrarnos con nosotros mismos y reflexionar sobre nuestros sueños y crecer hacia su búsqueda? ¿O es que ya no tenemos ni voz, ni voto? ¿Compramos sin más este modelo de vida?

Sugiero que, aunque sea sólo para probar qué tal nos va, nos tomemos un tiempo para pensar qué actividades realizamos en una semana "normal" de nuestra vida y reflexionemos sobre si las mismas son fruto de nuestra libre y consciente elección o bien somos víctimas de un sistema que nos arrastra.

Deberíamos ser responsables de recuperar un espacio de soledad personal sólo para nosotros en el que poder rediseñar, planificar, elegir, valorar y decidir cuáles son los ingredientes que deseamos para la receta mágica de nuestra vida. En otro caso, nos abandonaremos (como hasta ahora) a una vida llena de "ofertas", "deberes" y "compromisos" que, por no ser conscientemente elegidos, nos convertirán en algo así como un hamster que da vueltas y vueltas en la misma rueda y en la misma jaula para ganarse la comida cada día. Y así, hasta el final...

El espacio de soledad personal que os propongo es el entorno idóneo para conectar con nuestro interior y seguir un proceso de autoconocimiento que nos revelará las claves para vivir (y no sobrevivir) una existencia más plena. Un té calentito, música clásica o chill out (según los gustos), cerramos los ojos y a dejar volar el espíritu.... Cuando permitimos que éste vuele sólo, sin mayor atención que el propio autodescubrimiento, los pensamientos vienen y van, dejamos que se vayan mostrando uno tras otro, como si de un desfile se tratara, y cuando acabamos el proceso, muy probablemente tendremos nuevas ideas para nuestro desarrollo en el que pensar y elegir libremente.

Solos en nuestra intimidad tenemos la oportunidad de pintar el cuadro de nuestra vida. Ponemos una persona aquí, otra persona allá. Uno viaje a un lugar remoto en julio, un curso de escritura creativa de septiembre a diciembre... Cada cual tiene sus sueños y lo que compartimos hoy aquí es la conciencia de que sólo nosotros somos los responsables de pensar y ocuparnos de ellos. Y para hacer que las cosas ocurran, antes debemos conocer que deseamos que ocurran. Nuestra soledad nos dará la luz que alumbrará la magia oculta que, en nuestra mente, hace aflorar nuestros sueños.

No seas un hamster, bájate de la rueda por un momento, quédate solo y conviértete en el cocinero de la receta de tu vida, eligiendo los ingredientes que cocinarás cada día, a fuego lento, sin prisa... pero sin pausa.
Algunas citas sobre la soledad:
"La soledad es el imperio de la conciencia" (Gustavo
Adolfo Bécquer)

"La soledad es patrimonio de la edad adulta" (Mika
Waltari)

"¿Por qué en general se rehuye la soledad? Porque son muy
pocos los que encuentran compañía consigo mismos" (Carlo Dossi)

"La soledad es una gran fuerza que preserva de muchos
peligros" (Herni Dominique Lacordaire)

"La soledad es al espíritu, lo que la dieta al cuerpo"
(Marqués de Vauvenargues)

"La soledad es la mejor nodriza de la sabiduría"
(Laurence Sterne)